Cuando se está enamorado empieza uno por desilusionarse a sí mismo, y acaba por desilusionar a la otra parte interesada.
La ley de la gravedad no es responsable de que la gente se enamore.
Más fácilmente triunfan los que fingen estar enamorados, que quienes de veras lo están.
Aquél que no es celoso no está enamorado.
No hay nada tan conmovedor como un enamorado que se llega a las puertas de la amada y cuenta sus dolencias a los goznes y a los cerrojos.
Cuando los sabios se enamoran parecen tontos; cuando se enamoran los tontos, parecen tan tontos como antes.